Caracterizada por su espíritu innovador y su apuesta inversora, la industria española del dulce ha mantenido esta dinámica en los últimos ejercicios, a pesar del desafiante entorno en el que la inestabilidad geopolítica internacional ha provocado una situación de incertidumbre en los mercados, lo que sumado a los efectos del cambio climático se ha reflejado en el aumento de los precios de diversas materias primas esenciales para el sector, en especial el cacao que, en los peores momentos, llegó a quintuplicar su coste.
