En torno a la mitad de los alimentos y bebidas envasados utilizan envases o embalajes con distinto grado de flexibilidad para su comercialización. Son soluciones versátiles y resistentes que garantizan la protección y la seguridad alimentaria de productos sólidos, en polvo, granulados o líquidos a los que se ajustan permitiendo ahorrar material y reduciendo el peso del envase. Y, al ser más ligeros, facilitan el almacenaje y el transporte.
