Introducción
Pese a que las guías no recomiendan la exposición al sol, sigue siendo habitual el consejo empírico de colocar al neonato «al sol, detrás de la ventana» para prevenir o tratar la ictericia.
Métodos
Se midió la irradiancia espectral solar (350–1150nm) en días soleados y nublados. Posteriormente se interpusieron siete configuraciones de vidrio representativas de la edificación residencial. Para cada vidrio se realizaron medidas de transmisión espectral sin y con vidrio (5 y 30cm). Se analizó la irradiancia en la banda azul (≈460–490nm) y se comparó con los umbrales de fototerapia neonatal (30–65μW/cm2/nm).
Resultados
La irradiancia solar directa alcanzó un máximo de 2,8W/m2/nm a 582nm y valores medios de aproximadamente 2,3W/m2/nm en la banda 460–490nm en días despejados, varias veces por encima del umbral de fototerapia intensiva. Incluso en días nublados, la irradiancia azul se situó claramente por encima. Tras los acristalamientos, la transmisión visible fue alta. La transmisión por debajo de 400nm no mostró una atenuación relevante y aumentó de nuevo en el infrarrojo (>750nm).
Conclusiones
Los acristalamientos residenciales dejan pasar niveles muy elevados de irradiancia solar, con un espectro amplio que incluye radiación UVA e infrarroja (IR), y una irradiancia azul varias veces superior a la utilizada en fototerapia, pero sin selectividad ni control de dosis. La exposición de recién nacidos (RN) sanos a la luz solar a través de las ventanas no puede considerarse una intervención adecuada ni segura para prevenir la ictericia en países desarrollados.
