Actualmente, el diagnóstico precoz es fundamental para mejorar las tasas de supervivencia en el melanoma. Hasta ahora, los métodos de diagnóstico suelen basarse en el examen visual seguido de biopsias, procedimientos invasivos, y solo logran detectar tumores de más de 5 milímetros. Disponer de nuevas técnicas que detecten micromelanomas a los pocos días de su aparición puede estar cada vez más cerca.
