En un mercado de snacking cada vez más diversificado, los productos cárnicos tradicionales han encontrado un nuevo espacio de crecimiento. Torreznos y cortezas, vinculados históricamente al recetario popular español, han pasado de ser elaboraciones asociadas a la gastronomía regional a consolidarse como referencias dentro de la categoría de aperitivos, tanto en retail como en hostelería. Su textura crujiente, su sabor intenso y el auge de propuestas gastronómicas que revalorizan lo tradicional han contribuido a impulsar su presencia en el mercado. Desde Interporc (Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca) han compartido con Dulces Noticias un análisis sobre estos productos derivados del cerdo, destacando el papel que desempeñan dentro del propio aprovechamiento de este animal. Según explican, “la piel de cerdo se utiliza en sectores como la cosmética, la proteína o la gelatina, pero principalmente se aprovecha como snack como corteza (piel de cerdo sin grasa) o torrezno en snack (piel de cerdo con grasa)”.
