Reconocido mundialmente por ser uno de los pilares de la dieta mediterránea, el aceite de oliva tiene una importancia capital en el sector agroalimentario español. Son muchas las razones que hacen de este cultivo uno de los más representativos de este país: por la actividad laboral que genera en el campo y su posterior procesado, y el cuidado medioambiental del entorno rural que favorece el cultivo del olivo; sin olvidar los efectos beneficiosos de su consumo para la salud, además de ser uno de los productos más influyente en mercados internacionales con la Marca España. En este capítulo conviene recordar que España, según el Consejo Oleícola Internacional (COI), es el mayor productor del mundo de aceite de oliva, representando entre el 40% y el 50% de la producción mundial.
