El cambio global —incluyendo pérdida de biodiversidad, alteración del uso del suelo y cambio climático— está modificando la epidemiología de las enfermedades infecciosas. Estos factores favorecen la aparición de nuevos patógenos, el salto interespecie y la expansión geográfica de vectores y reservorios. Las enfermedades transmitidas por vectores como dengue, malaria o fiebre del Nilo Occidental muestran un aumento en incidencia y distribución. Asimismo, se incrementan las enfermedades transmitidas por agua y alimentos (salmonelosis, cólera), favorecidas por fenómenos meteorológicos extremos, deficiencias en agua y saneamiento, y cambios en ecosistemas acuáticos. En Europa y España, se han documentado brotes autóctonos y reemergencia de enfermedades previamente controladas. Los enfoques «Una Salud» o «Salud planetaria» —que integren salud humana, animal y ambiental— son necesarios, así como el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la adaptación de los sistemas de salud ante este nuevo escenario.
