Introducción
El manejo eficaz del dolor en neonatos sigue siendo un desafío importante, con datos limitados sobre las estrategias farmacológicas utilizadas en unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) en la práctica clínica real. La exposición neonatal al dolor no tratado y a una sedación subóptima se ha asociado con efectos adversos en el neurodesarrollo. El objetivo de este estudio fue describir los patrones reales de uso de fármacos sedantes y analgésicos en una UCIN de alta complejidad.
Métodos
Se realizó un estudio observacional retrospectivo de 13 meses que incluyó a los neonatos nacidos en el hospital e ingresados en la UCIN durante más de 24 horas. Se analizaron la selección de fármacos, las dosis administradas y acumuladas, la vía de administración, los eventos adversos y el manejo del síndrome de abstinencia.
Resultados
Durante el periodo de estudio se ingresaron 423 neonatos, de los cuales 357 cumplieron los criterios de inclusión. Entre ellos, el 53,2% (n=190) requirió sedación o analgesia. La mediana de duración del tratamiento sedoanalgésico fue de 4,5 días (RIC: 2-11). Los pacientes que requirieron ventilación mecánica presentaron tasas significativamente más altas de sedación (92,7% vs. 35,9%, p <0,005). La infusión continua de opioides se utilizó en 82 neonatos, siendo el fentanilo el fármaco de primera elección (96,3%). La dexmedetomidina se empleó en 68 pacientes, a menudo en combinación con midazolam en casos graves que requerían sedación profunda. Los bloqueantes neuromusculares se utilizaron únicamente en cinco pacientes, principalmente en contexto de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) o cirugías mayores. Los eventos adversos (principalmente hipotensión o bradicardia) se presentaron en el 9,2% de los pacientes.
Conclusiones
Nuestros hallazgos refuerzan la necesidad de establecer protocolos estandarizados y basados en la evidencia para la analgesia y sedación en UCIN. La documentación detallada de la práctica clínica real, incluyendo las dosis administradas y dosis acumuladas y los resultados de seguridad, puede contribuir a un manejo más seguro del dolor en la población neonatal vulnerable.
