Las personas con diagnóstico de cáncer presentan limitaciones en las actividades de la vida diaria y en sus roles habituales como consecuencia de los efectos secundarios de la enfermedad y sus tratamientos, los cuales pueden aparecer desde etapas tempranas y persistir a largo plazo. A pesar de ello, la derivación a rehabilitación continúa siendo tardía y predominantemente reactiva. Entre las principales barreras se encuentran factores individuales y del sistema de salud, tales como la edad, la distancia geográfica, la falta de coordinación entre servicios, el desconocimiento de los beneficios de la rehabilitación y la ausencia de flujos estructurados de derivación. Este escenario refuerza la necesidad de integrar precozmente la rehabilitación en el manejo oncológico.
En este contexto, se propone un modelo interdisciplinario de rehabilitación temprana basado en vigilancia prospectiva, orientado a favorecer la derivación oportuna y optimizar la funcionalidad. La evidencia internacional respalda la incorporación de profesionales de rehabilitación a lo largo de todo el continuo del cuidado oncológico, incluyendo kinesiología oncológica, rehabilitación del piso pélvico, fonoaudiología y terapia ocupacional. El modelo de vigilancia prospectiva, ampliamente utilizado en cáncer de mama, ha demostrado ser efectivo en la detección precoz de limitaciones funcionales, lo que sustenta su posible extensión a otros tipos de cáncer. Asimismo, se incorpora el rol de navegación en rehabilitación oncológica, desempeñado por un profesional con formación en oncología, encargado de realizar tamizajes funcionales, educación y coordinación de derivaciones según el riesgo.
La implementación de este modelo podría mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, requiriéndose estudios futuros para evaluar su impacto en distintos contextos clínicos.
