Una estación de bombeo no avisa. Si una válvula de aislamiento no cierra a tiempo durante una incidencia, o si una compuerta de entrada a una línea de tratamiento no responde con la rapidez que exige un pico de caudal, el problema no se queda en la propia estación: se traslada aguas abajo, a la red de distribución o al proceso de depuración completo.
