Estudio observacional prospectivo sobre identificación y tratamiento del dolor en una unidad de hospitalización a domicilio pediátrica

Prospective observational study on pain identification and management in a pediatric hospital-at-home unit

Introducción

La evaluación del dolor es imprescindible dentro de la evaluación del paciente pediátrico. En el contexto de hospitalización a domicilio el control del dolor plantea un reto asistencial, ya que requiere de la participación de los cuidadores y debe ir acompañada de una adecuada formación previa. El objetivo principal del estudio fue describir la identificación, valoración y control del dolor en una unidad de hospitalización a domicilio (HAD) tras la implantación de un protocolo.

Material y métodos

Se realizó un estudio observacional descriptivo y prospectivo tras la implantación de un protocolo de control del dolor, en el que se incluyeron los pacientes que ingresaron en la unidad domiciliaria. Se valoró: identificación y tratamiento del dolor por parte de los cuidadores y el manejo del dolor durante procedimientos dolorosos realizados.

Resultados

Se incluyeron 309 procesos que correspondían a 198 pacientes. En 264 procesos (85,4%) se realizó un registro adecuado del dolor. Se observó una concordancia casi perfecta entre la valoración del dolor realizada por cuidadores y profesionales sanitarios (índice kappa=0,96; p<0,001). En un total de 31 procesos los pacientes presentaron dolor (10%). La mediana de días de estancia en la HAD fue significativamente superior en el grupo de pacientes con dolor (8 [5-13] días frente a 4 [2-5] días; p<0,01). Solamente 3 pacientes (1%) precisaron reingreso hospitalario por mal control del dolor. Se realizaron 32 procedimientos dolorosos y se utilizó algún tipo de estrategia analgésica en todos ellos: no farmacológica en 12 pacientes y analgesia tópica combinada con estrategias no farmacológicas en 19.

Conclusiones

El control del dolor pediátrico en el domicilio es posible y efectivo mediante protocolos estructurados que incluyen la participación de los cuidadores y la capacitación adecuada. La alta tasa de cumplimiento y la mínima discordancia entre la valoración de los cuidadores y el personal sugieren que el modelo es seguro y bien aceptado, tanto por los cuidadores como por el personal sanitario.

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