Las heridas faciales constituyen un desafío terapéutico particular debido a las características anatómicas y funcionales propias de la región, entre las que destacan su abundante irrigación sanguínea, la alta concentración de estructuras especializadas y su trascendencia estética, funcional y social. Estas particularidades exigen un abordaje diagnóstico y terapéutico específico desde la evaluación inicial en el servicio de urgencia hasta la reparación quirúrgica definitiva. Para esta revisión se analizó la literatura científica reciente y se complementó con la experiencia clínica de los autores, con el propósito de integrar la evidencia disponible y proponer directrices prácticas para el manejo de estas lesiones. Los principios fundamentales incluyen una evaluación inicial exhaustiva, el desbridamiento conservador, el cierre primario oportuno, el uso estratégico de anestésicos locales mediante técnicas de bloqueo regional y el reconocimiento precoz de lesiones asociadas o del compromiso de estructuras anatómicas especiales. La aplicación sistemática de estas medidas resulta determinante para optimizar los resultados funcionales y estéticos, reducir la morbilidad y prevenir complicaciones a largo plazo. El éxito terapéutico depende de una adecuada planificación quirúrgica sustentada en conocimientos reconstructivos actualizados y en una reparación anatómica meticulosa orientada a preservar tanto la función como la apariencia facial. El objetivo de esta revisión es actualizar y sintetizar las normas clásicas y contemporáneas del manejo quirúrgico de las heridas faciales, enfatizando la importancia de la evaluación inicial, la reparación anatómica precisa y el reconocimiento temprano de posibles complicaciones y lesiones de sitios especiales.
