«La dieta no causa rosácea, pero sí puede modular su actividad clínica»

Lejos de ser un mero problema estético, la rosácea es una patología inflamatoria crónica en la que confluyen alteraciones neurovasculares, inmunitarias y del microbioma cutáneo. La evidencia científica apunta a que, aunque la alimentación no la causa, un patrón dietético antiinflamatorio e individualizado puede contribuir a mejorar la estabilidad cutánea y la calidad de vida.

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