El impacto que la sudoración excesiva acarrea en la vida diaria es de gran magnitud. Ahora, se ha podido saber, gracias a investigaciones recientes, que una forma de hiperhidrosis de origen genético se origina por la sobreestimulación de los nervios que controlan las glándulas sudoríparas. El hallazgo podría romper con el estigma que rodea a esta afección y abrir el camino a tratamientos específicos.
