Las infecciones cervicales profundas son entidades poco frecuentes, pero potencialmente graves, que pueden poner en riesgo la vida del paciente. Habitualmente se originan en focos sépticos de cabeza y cuello, especialmente de foco odontogénico, y presentan una etiología polimicrobiana dominada por anaerobios y estreptococos. La complejidad de la anatomía de las fascias del cuello favorece su diseminación hacia espacios profundos y, en casos avanzados, hacia el mediastino. Clínicamente, predominan la odinofagia, disfagia, fiebre y dolor cervical, pudiendo en casos avanzados producir trismus y compromiso de la vía aérea superior. La tomografía computada con contraste constituye el método diagnóstico de elección. El manejo combina antibioticoterapia empírica de amplio espectro, vigilancia estricta de la vía aérea y drenaje quirúrgico o guiado por imágenes, según características del paciente y extensión del compromiso. A pesar de los avances terapéuticos, complicaciones como mediastinitis, síndrome de Lemierre o erosiones vasculares continúan asociándose a una alta morbimortalidad.
El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia disponible sobre las infecciones cervicales profundas, desde la sospecha clínica temprana y los métodos diagnósticos, hasta la importancia de una intervención precoz para reducir la morbimortalidad y las complicaciones asociadas.
