El sector sanitario contribuye a la huella de carbono (HC). Se cree que podría tener una participación de un 4-5% de las emisiones globales netas. Parte de las emisiones corresponden al sector farmacéutico. Desde Atención Primaria (AP), el/la médico/a de familia goza un lugar privilegiado, desde la consulta, accesible y cercana, para poder prescribir racionalizando la prescripción, con base en la evidencia científica, tendiendo en cuenta la salud medioambiental y, sobre todo, contando con el/la paciente. Así, en la prescripción de inhaladores en terapia respiratoria, teniendo en cuenta que los presurizados de dosis medida (pMDI) tienen un efecto invernadero más potente que el CO2, buscando alternativas cuando sea posible. Y en la prescripción de antibióticos, para reducir el impacto de las resistencias y sus consecuencias ecológicas. Urge minimizar el impacto medioambiental de nuestra prescripción, para reducir la HC, respetando, preservando y apostando por la salud de nuestro planeta.
