La ictericia obstructiva se caracteriza por la coloración amarilla de piel y mucosas debido al aumento de bilirrubina sérica, secundaria a obstrucción biliar post-hepática. Es un cuadro clínico relevante porque puede causar complicaciones graves, incluyendo la colangitis aguda, considerada urgencia quirúrgica. La obstrucción biliar eleva la presión en los conductos, afecta la función hepática y genera efectos sistémicos: toxicidad sobre hepatocitos, alteración del metabolismo de fármacos, mayor riesgo de infecciones, coagulopatía y disfunción renal.
Las causas pueden ser benignas (coledocolitiasis, estenosis biliar, colangitis esclerosante, parasitosis) o malignas (cáncer vesicular, pancreático, colangiocarcinoma). El diagnóstico se basa en clínica (ictericia, coluria, acolia, prurito), laboratorio como la hiperbilirrubinemia directa, elevación de fosfatasa alcalina y la gamma-glutamil transferasa (GGT) e imágenes (ecografía abdominal, colangioresonancia, tomografía computada, resonancia magnética). La presencia de fiebre, hipotensión y alteración de conciencia sugiere colangitis aguda.
El tratamiento depende de la causa y condición del paciente. En presencia de colangitis, se requiere estabilización y drenaje biliar urgente (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, drenaje percutáneo o cirugía). En obstrucciones benignas, se prefiere manejo endoscópico; en malignas, se evalúa resecabilidad o drenaje paliativo. El enfoque debe ser multidisciplinario para optimizar diagnóstico y tratamiento.
