Quien ha pasado por una cistitis conoce de sobra la molestia: ese ardor punzante, la necesidad constante de ir al baño aunque apenas se expulse nada y esa incomodidad generalizada en la zona baja del abdomen. Si esto ocurre una vez de forma puntual, actuar desde los primeros síntomas y contar con el consejo de un profesional sanitario permite valorar el abordaje más adecuado en cada caso. No obstante, el verdadero problema empieza cuando el proceso se convierte en un círculo vicioso que regresa una y otra vez a lo largo del año.
